Fagor Arrasate convierte su encuentro con clientes del Grupo Volskwagen en una experiencia memorable

En DeFacto diseñamos y organizamos para Fagor Arrasate una jornada técnica con clientes del Grupo Volkswagen. Los objetivos eran demostrar el liderazgo tecnológico de la empresa y su capacidad de servicio y abrir la puerta a incrementar la colaboración en el futuro. Tras organizar hace un año la inauguración de su planta de servicio en Hilpoltstein (Alemania), el mismo escenario sirvió esta vez para ratificar y poner en valor la vocación de Fagor Arrasate como partner de confianza.

Se cumple ahora un año desde que Fagor Arrasate inauguró su planta de Service en Hipoltstein (Alemania). Con este paso adelante, la empresa, especialista mundial en el diseño, fabricación y suministro de máquinas herramientas por deformación (prensas y sistemas de estampación completos, líneas para fabricar, procesar y cortar chapa metálica, líneas completas especiales para fabricar piezas complejas de chapa, etc.), buscaba mejorar la calidad y rapidez del servicio posventa y estrechar la relación con sus clientes en Alemania, además de afianzar su crecimiento en uno de los mercados más importantes del mundo.

Precisamente con el objetivo de estrechar la colaboración con sus grupos de interés, la semana pasada la compañía organizó un encuentro con representantes del Grupo Volkswagen (uno de sus principales clientes).

Estas jornadas estaban orientadas a demostrar a representantes de empresas como Volkswagen, SEAT, Skoda o Audi el liderazgo tecnológico, capacidad de servicio y potencial de desarrollo de Fagor Arrasate. En ellas se presentó la estrategia de innovación, novedades y últimos desarrollos alcanzados por la compañía implementando mejoras y soluciones junto a sus clientes.

DeFacto colaboró en la planificación, definición de mensajes, unificación de materiales y training a los ponentes en la preparación de discursos, además de organizar, coordinar y supervisar la ejecución del evento. El principal reto al que nos enfrentábamos era convertir una planta industrial en un lugar acogedor y apto para la naturaleza de la jornada.

Para ello dividimos la estancia en varias áreas de interacción con los clientes que acogieran distintos niveles de intercambio. De esta forma, el espacio quedó repartido en una zona para las presentaciones y ponencias, una serie de islas participativas donde cada cliente podía recibir información personalizada por categorías temáticas y un área de catering.